miércoles, 1 de agosto de 2012

Videojuegos chanantes: Max Payne 3

"Heeeey, it's Max "Fucking" Payne..."
- Raul Passos.


Corría el año 2001. Los miembros de este Staff, entonces dispersos, malgastaban sus horas en leer comics de Frank Miller, ver Expediente X y jugar al ordenador. Todos ellos quedaron cautivados cuando un estudio poco conocido sacó al mercado un videojuego titulado Max Payne. Era un juego de acción en tercera persona, contado haciendo uso de viñetas que eran leídas por el protagonista y alguna que otra cinemática. Un juego cargado de referencias a la mitología nórdica, y también a otros elementos que en la época lo convertían en un producto claramente de culto, además de introducir por primera vez el "tiempo bala" en un videojuego. ¿La historia? Todos la conocéis: un policía que llega a su casa de madrugada y se encuentra con que su mujer y su bebé han sido asesinados por unos yonkis puestos hasta las cejas de una nueva droga llamada V. La historia de una venganza. Hace tiempo que le dedicamos un post de esta misma serie de "Videojuegos Chanantes" a este título; resultado: un diez.

Hoy estamos aquí para destriparos el juego que este año nos han traído los chicos de Rockstar Games, el Max Payne 3, la historia del mismo policía once años después.



Dos cosas se pueden decir, para empezar, del protagonista de este videojuego:

1. Los años no pasan en balde.



Max ya no es el joven detective que nos presentaron en 2001, para nada. Lleva en la cara las marcas de años de desengaños, depresiones, alcoholismo y abuso de los analgésicos, y esto le acompaña absolutamente todo el juego.

Max tampoco es policía. Tras toda la movida de Valkyr, y toda la movida de la segunda parte, Max se pasa el día tirado en los bares de Nueva Jersey bebiéndose hasta los posos de cerveza de los ceniceros. Como ex-policía deprimido y solo en este mundo, nuestro protagonista tiene pocas opciones en la vida, por lo que gastar sus horas poniéndose ciego como una mona tampoco es tan mala idea. Es en uno de estos bares donde su vida cambia y decide trabajar en el sector privado, aceptando un trabajo en Brasil, huyendo de su pasado, y pasando a encargarse de la seguridad de la familia del rico magnate inmibiliario brasileño Rodrgio Branco, afincado den Sao Paulo.

Durante absolutamente todo el juego, el jugador sentirá en sus propias carnes la edad de Max, y sobre todo su síndrome de abstinencia tanto del alcohol como de los analgésicos. Muchas de las cinemáticas se encuentran con tramos borrosos, y muchas de las escenas juegan con la luz de forma que parece que el protagonista va borracho como un lémur.



2. El que tuvo retuvo.



Pero aunque Max Payne ya no tiene la edad de los dos anteriores títulos y arrastre las consecuencias de una vida de excesos y fatalidades, no deja de ser un puto monstruo experto en el combate con armas y cuerpo a cuerpo y capaz, tal y como lo hacía en sus otras historias, de activar el tiempo bala, que esta vez está particularmente bien currado.

Además del repertorio que ya se le conocía de los otros juegos, en esta ocasión Max tiene nuevas formas de acabar con sus enemigos, principalmente en el combate a corta distancia, con cinemáticas realmente cojonudas. El tiempo bala cobra más protagonismo que nunca, ya que en casi todos los capítulos de la historia hay un par de escenas dinámicas que debes jugar con el tiempo bala, como puede ser el que el protagonista se lance con una tirolina desde un barco, o atraviese una habitación de un edificio deslizándose por encima de una mesa mientras dispara a enemigos agazapados en las ventanas de enfrente. Además, han incluido un sistema por el cual, si a Max le quedan analgésicos y su salud pasa a negativo, antes de morir pasas a tener una oportunidad de cargarte al malo que te dio el tiro de gracia y si lo haces sobrevives quedándote tirado en el suelo y debiendo incorporarte para seguir defendiéndote.



Y ahora que hemos hecho esta bonita introducción, vamos a la pomada, a ver qué calificación merecerá el Max Payne 3 en este magno blog:

- Argumento: 5 sobre 5.

Como ya hemos dicho, la historia está de puta madre. Para empezar a entender el juego debemos decir que no se trata de un juego lineal, sino que la historia la vas jugando de forma desordenada, lo cual no deja de molar. Así, arrancando como guardaespaldas de esa familia de adinerados brasileños viviremos misiones que nos transportarán desde Rio de Janeiro hasta Nueva York, reviviendo los incidentes que propiciaron que Max se convirtiese en mercenario, hasta Panamá, donde desarrolló alguno de sus primeros trabajos por cuenta ajena.



Es una historia de conspiraciones (para entenderlas tendrás que ir descubriendo pistas en las distintas fases), ambiciones, sufrimiento, giros argumentales inesperados y venganza, aderezada con algunas escenas realmente impactantes que harán que te encojas sobre el mando de tu videoconsola. Y merece mucho la pena vivirla.

- Sistema de juego: 4 sobre 5.

Este es uno de los pocos juegos que NO aconsejamos comenzar a jugar en el nivel difícil. Los controles no son especialmente sencilos de entender fuera del nivel de dificultad normal, por lo que recomendamos que esperéis a acabaros el juego una vez para probarlos. No os preocupéis: aunque os lo hayáis acabado querréis volver a jugarlo, y ya controlaréis lo suficiente el sistema de coberturas y el tiempo bala como para darle mandanga de la buena.

Es un juego en tercera persona del estilo del Uncharted, en el que veremos al protagonista desde detrás, con un sistema de coberturas que se van destruyendo y la posibilidad de llevar, a lo sumo, dos armas pequeñas y una grande a un tiempo. En este sentido es bastante realista, ya que si te da por llevar una escopeta y usar tu pistola, tendrás que hacerlo mientras sostienes el arma más grande con la otra mano.



El juego se guarda automáticamente después de que te ventiles a una oleada entera de enemigos, y lo sabrás porque la última muerte siempre la verás como una secuencia en la que ves donde impacta tu último disparo y podrás seguir apretando el botón de disparar para ver como le van llegando los nuevos balazos al triste lechón al que le ha llegado su hora.

- Duración: 5 sobre 5.

Perfectamente medido: no se hace largo ni corto, cuenta lo necesario y poco más, aunque lo necesario es bastante, ya que la conspiración en la que se ve envuelto Max es bastante jodida y tiene bastante mierda que desentrañar.

- Puesta en escena: 4'5 sobre 5.

Le damos "sólo" un 4'5 sobre 5 porque nos parece que la diferencia entre las fases ambientadas en Nueva York y las que se desarrollan en Brasil hay una diferencia de ambientación enorme a favor de las brasileñas. Cualquiera que haya ido a una población cercana a la frontera con Portugal en rebajas y se vea jugando en el barrio de favelas de Nova Esperança sabrá que la situación de Max no puede estar mejor ambientada.



Los síntomas borracheriles de la vida de mierda que ha llevado el protagonista también están perfectamente recreados.

La banda sonora es también genial y va mejorando según avanza el juego, empezando por la melodía de teclado que oímos por primera vez en 2001 hasta llegar a su punto álgido en el último capítulo. Os dejamos con el tema principal, o por lo menos el que hará que os vengáis arriba en vuestra última misión y el que os hará recordar lo que moló el título cuando estén pasando los créditos.



Pues eso, que a falta del factor buyate, que lo hay pero que no es puntuable porque no se regodean en él lo suficiente, y del modo multijugador, que nos suda el pito, la ficha quedaría tal que así:



Hasta mañana, frikis.

1 comentario:

ToniBoy dijo...

El mejor puto juego de acción que se ha hecho en muchos años.