viernes, 22 de febrero de 2013

Hombres que engañaban a sus mujeres

A los buenos días, tristes y taciturnos adláteres.

Este post viene motivado por ese simpático chascarrillo que surgió en las redes sociales y en los guasaps hace una par de semanas y que a estas alturas está más visto que el TBO. Efectivamente. Nos referimos a ese irónico mensaje que decía "La mujer de Bárcenas no sabía nada. La de Urdangarín no sabía nada. La de Joaquín Muñoz no sabía nada. Debo de ser gilipollas porque la mía se entera de todo".

Este tronchante chiste que para muchos tendrá sentido, para el redactor y el lector medio de Paranoia con Patatas resulta totalmente incomprensible. Al fin y al cabo, lo más parecido a estar casados que han vivido a lo largo de su penosa existencia fue cuando, de niños, les hacían ir cogidos de la mano para subirse al autobús del colegio.

En cualquier caso, en Paranoia con Patatas, hemos decidido homenajear a ese colectivo de hombres (habrá quien les llame héroes) que han venido ocultando a sus mujeres sus dudosas actividades durante toda su vida. No, no desesperéis, Jesús Sepúlveda y el Rey no van a dejarse caer por esta página, hablamos de personajes de ficción; y ya avisamos a los fans de Juego de Tronos que no verán a Eddard Stark en este post por el simple hecho de haber concebido a un bastardo, porque entonces tendríamos que hablar de todo el reparto de Falcon Crest y no estamos por la labor.

Hablamos de otro tipo de actividades, hablamos de otro tipo de gañanes, y hablamos de que esto no es un top ten ni hostias, que ahí hay que meter mucho relleno, y no tenemos pensado hablar hoy ni del señor Smith ni del palomo de las gafas de héroes. Además a nosotros nos pagan lo mismo, escribamos un post de ochocientas líneas o zurzamos mierdas con un látigo.

Clark Kent


Joder para el Clark Kent. Menudo pájaro el tío. No sólo le ocultó a su mujer que podía volar, lanzar rayos por los ojos y derribar paredes a cipotazos, sino que también le ocultó que dedicaba sus ratos libres a recorrer el mundo en ropa interior y, lo más importante, le ocultó durante más de quince años de matrimonio que era de otro planeta.

Esta, obviamente, es una de las versiones clásicas del personaje, en otras que se hicieron posteriomente la historia era completamente diferente. En algunas de ellas Clark Kent no pillaba ni pa Dios y tenía que recurrir al patético truco de desvelar un secreto personal de la hostia y contarle a Lois alguna que otra pena más para optar al sexo por compasión.

Walter White


Walter White tenía una vida de mierda. Un trabajo como profesor de química en un instituto, un segundo trabajo para las tardes en un lavadero de coches, una mujer que no le dejaba hacer absolutamente nada y un hijo con parálisis cerebral. Luego vino el cáncer. De pulmón. Terminal. Y con eso una vida nueva. Walter White pasa a ser el mítico Heissemberg, el mayor traficante de meta-anfetamina de Nuevo Mexico.

Nicholas Brody


La última vez que escribimos algo en este blog, antes de esta furtiva reapertura, por supuesto, el sargento Nicholas Brody todavía estaba encerrado en un asqueroso chamizo de cuatro metros cuadrados en Afganistan, custodiado por un grupo de majísimos miembros de Al Quaeda. Su rescate y vuelta a casa después de más de siete años desaparecido en combate hicieron que su mujer, primero, tuviese que dejar de trincarse a su mejor amigo, y después, tuviese que empezar a convivir con un sonado que tenía absolutamente todas las papeletas para convertirse en un terrorista suicida... aunque claro, como cabría esperar teniendo en cuenta el título del post de hoy, ella no sabía nada.

2. Dexter Morgan


Deter no se casó con Rita hasta el final de la tercera temporada (los spoilers aparecen cuando menos te lo esperas ¬¬). Es curioso, porque si tenemos en cuenta que el señor Morgan es un tío más aburrido que el carajo que se dedica a salir casi todas las noches para secuestrar a criminales, asesinarlos, descuartizarlos, envolverlos en plástico y tirarlos al mar, es un poco extraño que su, primero novia, y después mujer, no hubiese sospechado nunca nada. Se lo perdonamos por aquél capítulo en el que se disfrazaba de Lara Croft y que tantas noches solitarias nos acompañó en alta mar.


Harry Tasker


La mujer de Harry Tasker, que por cierto, es Jamie Lee Curtis, que en 1994 seguía estando jamelguísima, piensa que su marido es un aburrido vendedor de impresoras industriales y fantasea diariamente con hombres de acción. Lo que no sabe es que ese armario empotrado con puertas abiertas que tiene por marido, y que siempre había identificado con un comercial barato pese a que tenía músculos hasta en los párpados, es un intrépido agente secreto de la agencia gubernamental conocida como "Sector Omega: La última línea de defensa". Si no has visto esta película de culto deberías quitarte el dedo del culo ya mismo y plantearte si tus padres esta

Y como colofón, vamos a dejaros con lo que todos estabais esperando: una foto de una tía buena.


¿Qué? Dijimos que el señor Smith no iba a aparecer por aquí, pero está claro que no podíamos irnos de este post sin cascaros una foto de la señora Smith.

Hasta otra, frikis.

3 comentarios:

maeglin dijo...

Vaya, vaya...pero al final, no importa cuánto tiempo oculten su secreto...los acaban pillando a todos...

La Diosa de las Nenas Duras dijo...

Normal que lo oculten, recordemos la hostia que se comió Harry Tasker (telefonazos y patadas a parte) cuando por fin se lo sopló todo a la parienta en presencia de la calentorra marchante de arte Juno Skiner.

monares dijo...

Que pasa con Miss PCP 2012