martes, 12 de marzo de 2013

Pero al final la amistad siempre triunfa

Sí, malparidos bastardos. Si algo tienen en común las películas de adolescentes, la Biblia, la World Wrestling Federation y los Simpsons, es que por muy mal que se porten unos con otros al final la amistad siempre prevalece, y los intentos de asesinato y el escarnio público terminan por dar paso al buen rollo.

No hace mucho, dos señores nos dieron una lección sobre amistad y hoy, en Paranoia con Patatas, vamos a contar su historia, y la vamos a contar como si esto fuese un documental cutre de Divinity o incluso de las horas más bajas de la MTV.

"Érase una vez dos niños de Kentucky que eran muy amigos y que, según fueron creciendo, se fueron revelando como auténticos freaks e inadaptados sociales. En su adolescencia eran los tipos raros del instituto, aquéllos a quienes los abusones les ganaban a la galleta y aquéllos que arrastraban su dignidad a través de esos pasillos tan socorridos en todo instituto norteamericano. Rob y Tony, que así se llamaban, no eran populares, no habían perdido la virginidad, no jugaban al fútbol americano... pero se tenían el uno al otro.

Y así, en su soledad, y probablemente compartiendo algo más que charlas sobre pornografía (aportación homoerótica introducida para captar lectores) decidieron dar rienda suelta a su vocación: la de hacer cómics. Rob los guionizaba, y a Tony se le daba bien lo de dibujar, así que juntos se montaron algunos fanzines y algún que otro personaje graciosete. Ellos no lo sabían, pero esa vocación que acababan de liberar y que tantas tardes vacías rellenaría terminaría por acabar con ellos.


"Somos más feos que el copón,
y no teneeemos noooovia,
y no teneeemos noooovia,
somos más feos que el copón"

Rob no podía parar de crear historietas, y Tony mejoró mucho con sus lápices. Con el paso del tiempo y obstinada dedicación consiguieron publicar algún que otro comic. Rob era bastante espabilado y tenía algunos ahorrillos guardados en su hucha, así que decidió que podrían llegar incluso a publicar alguno de sus trabajos a gran escala. Rob montó una pequeña editorial, Funk-O-Tron y, a través de ésta, publicó una historia sobre un papa que no sólo repartía hostias durante la eucaristía.


Los chicos del otro Rob, es decir, Liefeld, es decir, los chicos de Image, se fijaron en estos dos gañanes y, entre otros trabajos, les permitieron dar rienda suelta a uno de sus sueños de la infancia: el de hacer un comic sobre zombis. ¡Zombis! Así vio la luz The Walking Dead, y así se escribieron las primeras páginas de la enciclopedia de la degradación...


La colección se programó con un ritmo de salida mensual y, cuando trabajas para una despiadada editorial norteamericana tienes que respetar ese ritmo de salida si no quieres que te cosan a collejas los ejecutivos de los tebeos, que son como los ejecutivos normales, pero que están más resentidos con la vida. Esto motivó que Tony tuviese que ser reemplazado llegado al número seis de la colección, por Charlie, un tipo con un estilo de dibujo completamente diferente que él pero que daría un gran resultado a la serie. Y Rob. Rob no se plantó. A Rob le pusieron la pasta encima de la mesa y dijo aquello de "yo sí que soy capaz de escribir un número al mes". Cada uno por su lado.


"Charlie Adlard, te tocó el premio gordo, cabroncete"

Pero el problema no acabó ahí. Resultó que además de todo esto, el amigo Tony, que nunca había sido muy amigo de leer la letra pequeña de nada, pasó por alto el hecho de que por no firmar donde debía, todos los comics que dibujó sobre la base de los guiones de Rob eran... de Rob. De Rob y de Image, pero nunca de Tony. Eso no era excesivamente preocupante, de hecho, Tony no se enteró de nada hasta unos años después...


Y es que años después, los jerifantes de otra despiadada empresa, en esta ocasión, la cadena de televisión Fox, atraída por el éxito de la serie de cómics decidió invertir en una serie de televisión. Llamaron a Kirkman para que les echase un cable y consiguieron estrenar el episodio piloto, ¡que gustó! Y así montaron una serie completa. Todos los implicados se forraron salvajemente. Todos menos el bueno de Tony.


"Me estoy forrando, me estoy forrando, me estoy forrando."

Así que este mismo agosto, después de muchos momentos de bajón, Tony, que en la actualidad se dedica casi al cien por cien a dejarse ver por Comic Cons y hacer dibujitos molones por encargo, por lo general con zombies de por medio, decidió contratar a un despachete de abogados y demandar a Rob por haberse aprovechado de su éxito. Esta noticia saltó en agosto y lo petó bastante en el intenné y casi todo el mundo empatizó con el bueno de Tony, que ponía a caer de un burro al señor Kirkman en su demanda.


"¡Kirkman, cabrón!"

Hace unos meses los chicos de la Fox, hartos de que todo el mundo supiese qué iba a pasar en la serie, decidieron mandar a Rob al peo. Eso sólo significó que el guionista dejaría de percibir su salario como colaborador, pero seguiría cobrando como un animal por los derechos de autor de los que era propietario casi al cien por cien.


"Pues me voy, que tengo muchos billetes que contar"

Como las historias de degradación son las que más venden, de lo que nadie se hizo eco fue de que , pocos meses después, Robert Kirkman y Tony Moore se amigaron nuevamente, llegaron a un acuerdo del que no quisieron que trascendiese absolutamente nada, y cada uno se fue por su lado."

¿Y a qué vino todo esto? A nada. Simplemente que este pasado fin de semana salió en nuestro país el tomo 17 de la colección, que incluye, entre otros, el número 100 americano. Huelga decir que lo peta bastante: nos cuenta, entre otras calamidades, la brutal muerte de uno de los personajes principales, y eso siempre mola.

Hasta otra, frikis.

3 comentarios:

Maeglin dijo...

Lo que no entiendo es como los guionistas de la serie han podido follarse así al comic...

Anónimo dijo...

Habeis vuelto, y me entero ahora... joder xD

Pero me alegro, ostia puta, me alegro.

RipperJak dijo...

No he visto ni un solo capitulo entero de la serie de TV. Pero si que comence a pillarme los comics nada mas salir el numero 1 (antes de que pegaran el pepinazo). En mi opinion, el estilo de dibujo de Tony me molo muchisimo mas que el de Charlie, lastima que en la industria comiquera suela imperar la velocidad por encima de la calidad.